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Libro de Oseas el Profeta 

Este libro, el primero de la colección de los doce profetas menores que concluye nuestro Antiguo Testamento, proviene del  siglo VIII .a.C. junto con el de Amós, está dirigido al reino del norte, Israel, al que Oseas a menudo llama Efraín. Todas las indicaciones hacen pensar que este profeta tenía su casa en el norte, y que amaba su tierra y su pueblo. Por lo tanto, debe haberle resultado más penoso tener que emitir censura y amenazas cuando sus advertencias no eran atendidas. Podemos medir la intensidad de su emoción por su gráfico uso del lenguaje. Usa un buen número de metáforas y símiles en alusiones que en su día sin duda resultaron extremadamente efectivas, aunque su significado exacto a veces elude al entendimiento del lector moderno. Los cambios de tema son abruptos, y en ausencia de frases introductorias no es muy evidente cuándo termina un pasaje y empieza otro. Parecería que el material esta dispuesto en un orden cronológico aproximado, y reconocer situaciones históricas detrás de las palabras del profeta significa descubrir un auxiliar importante para la comprensión de sus escritos.

 Marco histórico

Aunque Oseas profetizó en Israel, el versículo inicial menciona solamente un rey, Jeroboam II, que reinó en Israel. Consideró que sus sucesores no eran dignos de mención, y el período de su ministerio está determinado, en cambio, por los reinados de los reyes de Judá.

El período cubierto por la profecía comprende los últimos 30 años del reino del N. Después de cierto número de años de prosperidad, reflejada en la profecía de Amós, pero vista por el profeta como un abuso grosero de los recursos que Dios les había dado, la declinación llega súbitamente después de la muerte del rey Jeroboam II (753 a.C. ). El comportamiento sumamente seguro y frívolo que se describe en Os. 4 y 5 sugiere el período inicial del ministerio del profeta, cuando políticamente todo parecía andar bien y la economía era próspera. En esa época una profecía de destrucción habría parecido increíble.

 

Pasado el tiempo, la secuencia de los acontecimientos debería haber confirmado la verdad de las palabras del profeta, pero no resultó fácil cambiar las actitudes que se habían convertido en costumbre, aun bajo la amenaza de una invasión. Los ejércitos de Asiria se fueron acercando cada vez más a Israel durante el reinado de Tiglat-pileser III (745–727 a.C.), hasta que en 743 Damasco se vio obligada a pagar tributo. Antes de la muerte de Manahem de Israel en 742/1 este mismo rey declara haber recibido tributo de Israel. En una ocasión posterior, cada hombre pagó el precio de un esclavo para evitar la deportación (2 R. 15.19–20).

 

El rey Peka de Israel trató de rebelarse contra los asirios (740–732 a.C.) en alianza con Siria (Is. 7); aun si Judá se hubiera unido a la coalición, la causa habría seguido siendo desesperada. El poder asirio era demasiado grande, y en 732 Damasco cayó en poder del enemigo. Al mismo tiempo Israel fue invadida, su territorio galileo anexado, y muchos de sus súbditos fueron tomados cautivos (Os. 7.8–9). Durante el reinado de Oseas (732–723/2) se pidió ayuda a Egipto (2 R. 17.4) para tratar de librarse del yugo asirio (Os. 9.3; 11.5; 12.1). La tentativa falló, Oseas fue tomado cautivo, y en 722 Samaria cayó después de un sitio de tres años.

 

A pesar del empeoramiento de la situación política, no mejoró la forma de vida de Israel, ni hubo deseos de escuchar la palabra del profeta.

Seguiremos publicando mas acerca de este impresionante libro, la forma de vida en Israel, el compromiso de el profeta y la teología de oseas ademas un poco de el contenido de el libro.....

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